El ex diplomático durante la dictadura, Abel Posse, juró el último viernes como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires en un acto que se realizó en la Casa Rosada. Más temprano, todos los bloques opositores al PRO brindaron una conferencia de prensa para solicitar al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que suspenda su nombramiento. Muchas organizaciones sociales marcharon con el mismo pedido.
Per más graves que las opiniones, ya conocidas desde siempre, de Abel Posse, es el lugar desde donde se lo habilita a decirlas. Desde La Chispa repudiamos este nombramiento porque lo consideramos un atentado contra la vigencia de los derechos humanos y de la democracia.
viernes, 18 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Morir o no morir, esa es la cuestión
El número de muertes sigue en alza y parece que nunca alcanzará su punto cúlmine. Pero los números parecen ser más dolorosos cuando son golpes bajos que alcanzan a un ser cercano a cada uno. Será por eso que la conductora de televisión, Susana Giménez, dice: “El que mata, tiene que morir”.
Luego del brutal asesinato del florista amigo de la diva, Gustavo Lanzavecchia, “la Susi” salió a reclamar leyes más duras porque, según ella, la seguridad no va a cambiar hasta que los delincuentes “no le tengan miedo a la cana”.
¿Pero cómo no tenerle miedo a la ‘cana’? Si son los mismos que realizan secuestros y reparten las ganancias de los ‘pibes’ que salen a robar. La pregunta del millón es si realmente será esa la solución, la muerte, pagar con la misma moneda. ¿No será mejor tratar el tema desde la raíz? Claro, eso sería más difícil y costos. Mejor matémoslos.Pasado un día desde los dichos de la conductora provocados por su enojo e indignación por la muerte de su amigo, Giménez intentó rectificar lo expuesto, pero sólo logró ratificar sus pensamientos: “Soy católica, no quiero la pena de muerte”, aseguró y agregó: “Pero el que mata, tiene que morir”.
Luego del brutal asesinato del florista amigo de la diva, Gustavo Lanzavecchia, “la Susi” salió a reclamar leyes más duras porque, según ella, la seguridad no va a cambiar hasta que los delincuentes “no le tengan miedo a la cana”.
¿Pero cómo no tenerle miedo a la ‘cana’? Si son los mismos que realizan secuestros y reparten las ganancias de los ‘pibes’ que salen a robar. La pregunta del millón es si realmente será esa la solución, la muerte, pagar con la misma moneda. ¿No será mejor tratar el tema desde la raíz? Claro, eso sería más difícil y costos. Mejor matémoslos.Pasado un día desde los dichos de la conductora provocados por su enojo e indignación por la muerte de su amigo, Giménez intentó rectificar lo expuesto, pero sólo logró ratificar sus pensamientos: “Soy católica, no quiero la pena de muerte”, aseguró y agregó: “Pero el que mata, tiene que morir”.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Basta
En las elecciones del 28 de junio el partido Unión PRO arrasó en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires con una plataforma poco clara pero muy eficaz: Seguridad.
Este año, el 9 de junio, el jefe de gobierno de la Capital Federal, Mauricio Macri, comenzó a poner en práctica su propia fuerza armada.
Sin embargo, los robos continúan en ascenso, por lo cual se debe pensar que esa no es la forma de manejar el problema socioeconómico que atraviesa el país, sino que lo ideal sería un conjunto de medidas políticas, económicas y sociales más costosas y con resultados a largo plazo, para entender mejor, no atraería votos.
Ahora bien, una alumna de la escuela de periodismo TEA, María Soledad Fortino, fue asaltada una vez por año desde que comenzó a cursar el terciario.
La primera vez fue un lunes de junio del 2007, Fortino bajó del subte, comenzó a caminar por la Avenida Corrientes en dirección al Paseo la Plaza, donde cursaba la materia Introducción al Periodismo de Investigación (IPI). Cómo estaba un poco retrasada, su horario de entrada era a las 19.30 horas y ya eran casi las ocho menos cuarto, apuró el paso, sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Una cuadra antes de entrar siente que suena su celular, sus compañero estaban preocupados porque no había llegado, pero cómo estaba tan cerca, decidió no responder al mensaje de texto y guardar el aparato. Fue en ese momento cuando, de la nada, un hombre de pelo largo y muy alto, la empujó haciéndola caer y le arrancó el celular de sus manos.
Esa en una historia más que habitual en las calles porteñas. La frase “fue una desgracia con suerte” y “podría haber sido peor”, se las dijeron la mayoría de la gente con la que habló.
Fortino aprobó su primer año, descubrió que estaba acertada en la carrera que había elegido y pensó que nunca se cansaría de trabajar de periodista, pensó en los costos de la cuota y se conformó con pensar que algún día podría ejercer y estaría recuperando con mucho placer y satisfacción, el dinero invertido.
Comenzó el segundo año. Materias nuevas y mucho más interesantes tenía que cursar. “Cada año, cada materia… Cada vez me gusta más”, pensó. La primera entrega para la materia de Política Internacional estaba pactada para el día 18 de abril. A causa del aumento de la cuota, Fortino había decidido tener dos trabajos, lo que le causaba llegar unos minutos más tarde a TEA. Per eso día nunca llegó.
Estacionó el auto en la calle Uriburo y Lavalle, buscó el ticket de estacionamiento correspondiente a la esquina más cercana. Volvió. Abrió el auto para colocar el comprobante de pago y dos chicos armados, le apuntaron obligaron a entrar en el coche. Gritos, mal trato y mucho nervios. Fortino no hizo nada. No lloró, no habló, no se quejó. Después de un rato pidió sus cigarrillos y durante las tres horas siguientes fumó más de un atado.
Bajaron en varios cajeros. Con el paso de las horas, los secuestradores estaban más tranquilos y comenzaron a hablarle. Parece ser que la víctima era un persona agradable, porque al cabo de 2.30 horas le explicaron que sólo estaban manejando a sus casa y que la dejarían volver con el auto. Cosa que cumplieron. Tres horas más tarde ya habían pasado Lanús y estaba dando vuelta por una villa, saludaron a muchos chicos y hasta le ofrecieron bajar a tomar un vino para festejar el cumpleaños de uno de los ladrones.
Se hicieron las 23 horas y los chicos decidieron dejarla ir. Colocaron el auto al lado de riachuelo, se bajaron, le dieron la cartera y le explicaron como volver.
Después de vivir éstas historias, el miedo a caminar por las cuadras del terciario se incrementaban, pero las ganas de ser periodista eran más fuertes y así, Fortino, logró finalizar y aprobar el segundo año.
La mala racha se cortó, de eso ella estaba segura. Haciendo una investigación para una de las materias, decidió, con uno de sus compañeros, hacer un documental. Fue por eso que el lunes 6 de julio fue a hacer una entrevista a 5 cuadras de TEA, llevó una filmadora de mano, muy cara por cierto y prestada. Dejó el auto en el estacionamiento. Caminó dos cuadras hacia su destino y dos chicos menores de 11 años la arrinconaron. Basta. La alumna cansada por tanto robo decidió defenderse e impedir que le sacaran la mochila, donde estaba la cámara. En la pelea olvidó cuidar su celular y por tercera vez en tres años le volvieron a robar. Sólo le quedan 4 meses para terminar su carrera, por eso no tiene pensado abandonar las calles porteñas, pero espera que al menos no le vuelvan a robar, porque contando los tres años de cuota, con los respectivos incrementos anuales, con el robo de los tres celulares y la plata que le sacaron durante el secuestro, el valor del título fue mucho más alto de lo estipulado a principios del 2007.
Este año, el 9 de junio, el jefe de gobierno de la Capital Federal, Mauricio Macri, comenzó a poner en práctica su propia fuerza armada.
Sin embargo, los robos continúan en ascenso, por lo cual se debe pensar que esa no es la forma de manejar el problema socioeconómico que atraviesa el país, sino que lo ideal sería un conjunto de medidas políticas, económicas y sociales más costosas y con resultados a largo plazo, para entender mejor, no atraería votos.
Ahora bien, una alumna de la escuela de periodismo TEA, María Soledad Fortino, fue asaltada una vez por año desde que comenzó a cursar el terciario.
La primera vez fue un lunes de junio del 2007, Fortino bajó del subte, comenzó a caminar por la Avenida Corrientes en dirección al Paseo la Plaza, donde cursaba la materia Introducción al Periodismo de Investigación (IPI). Cómo estaba un poco retrasada, su horario de entrada era a las 19.30 horas y ya eran casi las ocho menos cuarto, apuró el paso, sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Una cuadra antes de entrar siente que suena su celular, sus compañero estaban preocupados porque no había llegado, pero cómo estaba tan cerca, decidió no responder al mensaje de texto y guardar el aparato. Fue en ese momento cuando, de la nada, un hombre de pelo largo y muy alto, la empujó haciéndola caer y le arrancó el celular de sus manos.
Esa en una historia más que habitual en las calles porteñas. La frase “fue una desgracia con suerte” y “podría haber sido peor”, se las dijeron la mayoría de la gente con la que habló.
Fortino aprobó su primer año, descubrió que estaba acertada en la carrera que había elegido y pensó que nunca se cansaría de trabajar de periodista, pensó en los costos de la cuota y se conformó con pensar que algún día podría ejercer y estaría recuperando con mucho placer y satisfacción, el dinero invertido.
Comenzó el segundo año. Materias nuevas y mucho más interesantes tenía que cursar. “Cada año, cada materia… Cada vez me gusta más”, pensó. La primera entrega para la materia de Política Internacional estaba pactada para el día 18 de abril. A causa del aumento de la cuota, Fortino había decidido tener dos trabajos, lo que le causaba llegar unos minutos más tarde a TEA. Per eso día nunca llegó.
Estacionó el auto en la calle Uriburo y Lavalle, buscó el ticket de estacionamiento correspondiente a la esquina más cercana. Volvió. Abrió el auto para colocar el comprobante de pago y dos chicos armados, le apuntaron obligaron a entrar en el coche. Gritos, mal trato y mucho nervios. Fortino no hizo nada. No lloró, no habló, no se quejó. Después de un rato pidió sus cigarrillos y durante las tres horas siguientes fumó más de un atado.
Bajaron en varios cajeros. Con el paso de las horas, los secuestradores estaban más tranquilos y comenzaron a hablarle. Parece ser que la víctima era un persona agradable, porque al cabo de 2.30 horas le explicaron que sólo estaban manejando a sus casa y que la dejarían volver con el auto. Cosa que cumplieron. Tres horas más tarde ya habían pasado Lanús y estaba dando vuelta por una villa, saludaron a muchos chicos y hasta le ofrecieron bajar a tomar un vino para festejar el cumpleaños de uno de los ladrones.
Se hicieron las 23 horas y los chicos decidieron dejarla ir. Colocaron el auto al lado de riachuelo, se bajaron, le dieron la cartera y le explicaron como volver.
Después de vivir éstas historias, el miedo a caminar por las cuadras del terciario se incrementaban, pero las ganas de ser periodista eran más fuertes y así, Fortino, logró finalizar y aprobar el segundo año.
La mala racha se cortó, de eso ella estaba segura. Haciendo una investigación para una de las materias, decidió, con uno de sus compañeros, hacer un documental. Fue por eso que el lunes 6 de julio fue a hacer una entrevista a 5 cuadras de TEA, llevó una filmadora de mano, muy cara por cierto y prestada. Dejó el auto en el estacionamiento. Caminó dos cuadras hacia su destino y dos chicos menores de 11 años la arrinconaron. Basta. La alumna cansada por tanto robo decidió defenderse e impedir que le sacaran la mochila, donde estaba la cámara. En la pelea olvidó cuidar su celular y por tercera vez en tres años le volvieron a robar. Sólo le quedan 4 meses para terminar su carrera, por eso no tiene pensado abandonar las calles porteñas, pero espera que al menos no le vuelvan a robar, porque contando los tres años de cuota, con los respectivos incrementos anuales, con el robo de los tres celulares y la plata que le sacaron durante el secuestro, el valor del título fue mucho más alto de lo estipulado a principios del 2007.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Ley de Radiodifusión
Mientras esperamos por la aplicación de la Nueva Ley de Medios de Comunicación Audiovisual, seguimos insistiendo en los beneficios que ésta tiene.
La licenciada en Ciencias de la Comunicación, Mariana Barenchuk, y el secretario general de la Federación Argentina de Trabajadores de prensa -FATPREN-, Gustavo Granero, dieron en una charla sobre el proyecto de Ley de Radiodifusión para alumnos de la Escuela de Periodismo TEA y en la cual coincidieron que el proyecto de ley de radiodifusión es un paso más para la democracia.
Durante el debate ambos aclararon que el principal objetivo es romper, con esta ley, con los monopolios mediáticos y, así, asegurar una pluralidad de voces en los medios de comunicación tradicionales, fue por eso que Barenchuk aseguró: “es importante que exista una nueva ley de medios”.
Durante el debate ambos aclararon que el principal objetivo es romper, con esta ley, con los monopolios mediáticos y, así, asegurar una pluralidad de voces en los medios de comunicación tradicionales, fue por eso que Barenchuk aseguró: “es importante que exista una nueva ley de medios”.
Sobre este proyecto también brindó su apoyo el relator de Libertad de Expresión de la ONU, Frank La Rue, según lo mostraron algunos de los canales de aire.
El proyecto sobre los servicios de comunicación audiovisual que se debate en el Congreso, según explicó Barenchuk, “fue redactado por expertos en base a los 21 puntos ideados por la Coalición para una Radiodifusión Democrática formada en el 2004”. Con esta explicación queda desmentida la denuncia que le hace la oposición al gobierno sobre el supuesto “apuro” con el que se está tratando en el poder legislativo nacional.
Algunos de los puntos más cuestionados al proyecto son los que regulan la duración de las licencias y la cantidad que se pueden obtener.
Desde que el oficialismo impulsa esta nueva ley, el Grupo Clarín no hace más que hacer hincapié en aquellas licencias que, según ellos, “deberían cerrar”. La licenciada aseguró: “No es cierto que es una ley K”, con el fin de desmentir esa idea impulsada desde los medios de comunicación con más llegada a todo el territorio argentino, porque se vieron más perjudicados.
Pero para contradecir la “censura” que denuncian los medios ‘grandes’, Baranchuk explicó que “el proyecto sufrió más de 100 modificaciones, dado que se formaron foros y hubo aportes de 1200 documentos, por parte de toda la población”.
Por su parte Granero también aprovechó la ocasión para demostrarse en contra de los monopolios, agregó que éstos tienen intereses en otros ámbitos, como en la soja, la agroquímica, la medicina prepaga, las AFJP, entre otros.
El integrante de la FATPREN centró parte de su discurso en los trabajadores de los medios de comunicación y, en relación a este proyecto de ley, aseguró, que de aplicarse, aumentarían los puestos de trabajos.
El proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ingresó el jueves 17 de septiembre al Senado, tras haber sido aprobado durante la madrugada del día anterior en la Cámara de Diputados, con 147 votos a favor, 1 abstención y 4 en contra. Las más de 250 modificaciones que introdujo el oficialismo fueron fundamentales para lograr la media sanción con el respaldo de los bloques de centroizquierda y del socialismo.Varios de los cambios que reclamaban estas bancadas se terminaron de incorporar en medio del debate. La prohibición del ingreso de las telefónicas al negocio audiovisual, la ampliación de representación opositora en el órgano de control, y el establecimiento de topes en el reparto de publicidad oficial fueron las modificaciones más importantes.Mientras tanto, los multimedios aprovechan sus espacios, obtenidos por la ley vigente aprobada durante la dictadura (22.285), para decir que “la ley K es un control de medios que no permite el pluralismo de voces y que, por eso, los censura”.
El proyecto sobre los servicios de comunicación audiovisual que se debate en el Congreso, según explicó Barenchuk, “fue redactado por expertos en base a los 21 puntos ideados por la Coalición para una Radiodifusión Democrática formada en el 2004”. Con esta explicación queda desmentida la denuncia que le hace la oposición al gobierno sobre el supuesto “apuro” con el que se está tratando en el poder legislativo nacional.
Algunos de los puntos más cuestionados al proyecto son los que regulan la duración de las licencias y la cantidad que se pueden obtener.

Desde que el oficialismo impulsa esta nueva ley, el Grupo Clarín no hace más que hacer hincapié en aquellas licencias que, según ellos, “deberían cerrar”. La licenciada aseguró: “No es cierto que es una ley K”, con el fin de desmentir esa idea impulsada desde los medios de comunicación con más llegada a todo el territorio argentino, porque se vieron más perjudicados.
Pero para contradecir la “censura” que denuncian los medios ‘grandes’, Baranchuk explicó que “el proyecto sufrió más de 100 modificaciones, dado que se formaron foros y hubo aportes de 1200 documentos, por parte de toda la población”.
Por su parte Granero también aprovechó la ocasión para demostrarse en contra de los monopolios, agregó que éstos tienen intereses en otros ámbitos, como en la soja, la agroquímica, la medicina prepaga, las AFJP, entre otros.
El integrante de la FATPREN centró parte de su discurso en los trabajadores de los medios de comunicación y, en relación a este proyecto de ley, aseguró, que de aplicarse, aumentarían los puestos de trabajos.
El proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ingresó el jueves 17 de septiembre al Senado, tras haber sido aprobado durante la madrugada del día anterior en la Cámara de Diputados, con 147 votos a favor, 1 abstención y 4 en contra. Las más de 250 modificaciones que introdujo el oficialismo fueron fundamentales para lograr la media sanción con el respaldo de los bloques de centroizquierda y del socialismo.Varios de los cambios que reclamaban estas bancadas se terminaron de incorporar en medio del debate. La prohibición del ingreso de las telefónicas al negocio audiovisual, la ampliación de representación opositora en el órgano de control, y el establecimiento de topes en el reparto de publicidad oficial fueron las modificaciones más importantes.Mientras tanto, los multimedios aprovechan sus espacios, obtenidos por la ley vigente aprobada durante la dictadura (22.285), para decir que “la ley K es un control de medios que no permite el pluralismo de voces y que, por eso, los censura”.
La información que crece en estos días
Un blog es un diario personal que puede leer el resto, que no tiene que sufrir con "bajadas de líneas" y que es poco probable que sufra censura, aunque ya se dieron casos.
Este es mi espacio, lo comparto con ustedes y empezaré a sumar noticias. Por ahora, este es el comienzo.
Muchas gracias!
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